martes 7 de octubre de 2008

Rarezas

Yo te juro que los miraba con tanta envidia a estos seres (no sé si humanos, de seguro no animales, pero al margen de todo lo que había conocido hasta ese entonces). Una injusticia, ¿por qué siempre ellos y nosotros no? Todos nos merecemos un poco de perfección alguna vez en la vida, al menos ocho o nueve días de felicidad impecable (que después equivalen a tres o cuatro meses de nostalgia, pero bueno, es un precio que vale la pena pagar). Verlos tan bonitos y divertidos me daba rabia, creo que porque en el fondo siempre supe que tal belleza y dicha no eran más que una mentira. Lo que pasa es que les salía tan bien. Embobaban a los demás al pasar, al hablar, al besar. Eran como criaturas preciosas entre nosotros, las monstruosidades que no tuvieron su fortuna. O peor, que la tuvimos y qué mal nosotros que no la supimos aprovechar.
Intrigada, los observé durante meses, aprendí sus nombres, estudié sus códigos y lenguajes, indagué en sus relaciones con los otros, examiné sus gustos y placeres. Logré incluso mimetizarme, pude hacerme pasar por alguno de ellos una que otra vez sin ser descubierta. Creo que fue en la última de esas veces en la que sentí el vacío. Explicar la sensación de vacío es algo verdaderamente deforme. Es como tener un hueco en la garganta. Una sensación de culpa increíble (eso me sorprendió, la culpa no me la esperaba). Es ahogarse sin llanto, junto a un cosquilleo en todas las extremidades.
Podría escribir libros y libros sobre ellos, porque en verdad me fascinaron por un tiempo. Pero todo lo que me parece enigmático eventualmente termina por desilusionarme, siempre. Y ahí no quiero saber nada más. Aún así, estas revelaciones son completamente personales. La gran mayoría todavía glorifica estos falsos ídolos, criaturas tontas (así de simple, tontas) en el fondo. Vacías. Tengo el terrible deseo de que todos se den cuenta de ese vacío, de por qué no deberían exaltar a estas verdaderas basuras. Muy fácilmente podría sentirme derrotada. Yo sigo en el grupo de los no tan bonitos ni tan felices. Es tremendo el odio que les tengo ahora. De todas maneras, no importa. Estoy segura de que ellos nunca van a poder amar a alguien. Yo gano.

5 comentarios:

Capitán Primate dijo...

Excelente.

henrika dijo...

bune texto compañera

Noe dijo...

y yo también!

ann dijo...

si miraras mi subnick ahora podrias leer esto:
"Pero todo lo que me parece enigmático eventualmente termina por desilusionarme, siempre"

ay julia, anda a leer lo que postee recien cuando hbale con frances, ultimamente no conectamos demasiado pequeña, le estas quitando el lugar al Rey!

Que genial tu cuento, que genial!

fabián dijo...

hola,
Borges decía que escribir es otra forma de relatar, y que por eso escribir bien es imitar de la mejor manera posible la forma de hablar, la mejor forma de hablar.
yo creo que vos escribis como hablás, eso te da fluidez. sos buena contando.
Saludos,
fabián