Siempre que me llegue un e-mail, o un mensaje, tal vez una carta, cuando toquen el timbre de mi casa, si me gritan “¡Julia!” por la calle o me tocan la espalda, siempre, siempre siempre siempre, primero de todo voy a preguntarme si serás vos. Como primera opción. Después cualquier otro.
Mi vida con vos y después con otro.
No me voy a poner a calcular posibilidades.
Ojalá, algún día. Con suerte.
